raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo

EL CONSEJO DE EDUCACIÓN DE ADULTOS DE AMÉRICA LATINA - CEAAL

Querido Raúl:

Hoy día en la mañana nos enteramos de tu partida que nos causa un dolor muy profundo. Tus compañeros y compañeras del CEAAL te decimos que te queremos y valoramos mucho. Que te has quedado con nosotras y nosotros, alentándonos a seguir construyendo ese mundo nuevo y humano con el que te comprometiste con toda tu vida.  Tu estilo de Hermano, tu rigor político, tu pasión por la justicia, tu alegría, son un gran legado. Te recordaremos siempre y serás un gran impulso en nuestra apuesta por Otro Mundo Posible”. Gracias Raúl querido, por lo que siempre has sido y nos enseñaste. Va para tu familia todo nuestro afecto y solidaridad y te prometemos estar muy juntos.  Te desempeñaste como un excelente sociólogo, politólogo, escritor, comunicador y un gran educador popular. Te extrañaremos y nos quedaremos con tus solidarias y rigurosas enseñanzas.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida y esos son imprescindibles”

¡GRACIAS RAÚL!

Presidencia y Comité Ejecutivo del CEAAL

 

ASOCIACION LATINOAMERICANA DE EDUCACION RADIOFONICA
Lunes, 02 de Mayo de 2011 15:30
Richard Luzardo, ALER

La sociedad civil perdió a uno de sus defensores más aguerridos, además de uno de sus principales intelectuales: el sociólogo, profesor universitario y escritor Raul Leis. Organizaciones sociales de toda latinoamerica lamentan su muerte, y el vacío que deja en la lucha por una educación de calidad entre los sectores desfavorecidos de la sociedad.

Celia Moreno - Alianza Pro-Justicia

"era una gran persona, un intelectual brillante. Era un hombre defensor de derechos humanos, de los indígenas, trabajó siempre por la educación de los adultos"

Alessandro Ganci - Asociación Conciencia Ciudadana, defensora de los derechos humanos

"No fue un hombre interesado en la riqueza, no fue interesado en que se le haga reconocimiento, sino en que las cosas se hicieran bien", apuntó Ganci. Él que conoció de cerca a Leis sabe que su principal legado que es "buscar lo mejor para los panameños".

Ambientalista - Donaldo Sousa

"una pérdida irreparable" y "uno de los profesionales de la sociología importantes que ha tenido Panamá. Todo su trabajo está dirigido a educar y hacer que los panameños tomen conciencia de cómo mejorar la sociedad panameña... se destacaba por la capacidad de análisis"  

Comunicadora - Noris Vega

"fue un soñador de la igualdad de oportunidades para todos, un compañero leal y siempre accesible, mi recuerdo será esa sonrisa franca y sincera que siempre nos regaló".

Ambientalista - Gabriela Etchelecu

"Gracias doctor Leis, estamos en deuda con usted por todos sus aportes al país".

Dirigente Raisa Banfield

"Acaba de fallecer Raúl Leis, sociólogo, defensor de derechos humanos, de nuestra cultura e identidad, pero sobre todo un amante de Panamá y su gente. Otro de los buenos que parte demasiado pronto".  

GRACIAS AMIGO RAÚL. - Educador y comunicador Popular panameño y latinoamericano muy del Caribe - Luis Felipe Ulloa, Mayo 1 de 2011


Raúl Leis era enorme… en cuerpo, bondad y mentalidad. Lo conocí en Panamá ya hace mucho tiempo, cuando iniciando mi exilio político, empecé a vincularme en el país que me acogía en acciones de educación, de comunicación popular y de teatro. Yo escribía por gusto, y para apoyar algunas de mis actividades, pero para entonces nunca se me había ocurrido que podría escribir un libro… Como Raúl, el enorme bondadoso, era escritor, le mostré algo que yo tenía y terminamos a partir de allí produciendo juntos “Esas formas de comunicación que andan por ahí” que fue una vez esa serie de artículos en “La Estrella de Panamá”, también un capítulo en “Supermán a Superbarrios” y en un momento dado fue libro gracias a Editorial Guaymuras de Honduras y a Isolda Arita. Luego sucedieron muchas cosas y varios tramos, pero de vez en vez me encontraba a Raúl en los cruces de camino, siempre productivos, siempre alegres. Anabel en Managua fue cómplice de varias de esas sentadas a conversar. Hace muy pocas semanas anuncié a Raúl la muerte de un personaje que ambos admirábamos, solo que él sí lo conocía personalmente y yo no: Davis Sánchez Juliao. El no podía creer que este escritor colombiano y costeño que era tema casi obligado cuando nos veíamos, hubiese partido. Bueno, y cuando Mirna Gómez ,la actriz y directora de teatro panameña me dejó saber hoy temprano que Raúl nos sorprendía también yéndose, pues yo no sabía qué hacer. Tal vez solamente pude decir… para mí… adiós Educador Popular, adiós escritor. También creo que le dije muy quedo gracias amigo… porque lo demás no fluía… hay asuntos que no fluyen así de repente, se digieren y sobre todo se sentipiensan… en su momento se lloripiensan

 

Raúl Leis: entre el Niño y la Bomba, el Principito y Olotilakiler.

Por: Mariela Arce de Leis - 4 de mayo del 2011

Raúl Leis Romero es el niño del “Niño y la Bomba”, ese cuento que nos habla de una bomba que cayó sin explotar y que dejó que la inocencia y pureza de un niño le quitara las entrañas para evitar explotar y matar. Solo a un pacifista y activista social como a Raúl se le ocurrían esa cosas: una bomba convertida en globo y que llorara al ver tanta injusticia, empobrecimiento y violencia. El día que escribió este cuento no solo lo escribió para nuestro pequeño hijo Raúl Leis Arce, sino que también lo hizo para su hijo Yahir Eduardo; y para María del Pilar y José Carlos que estaban en nuestros corazones por nacer. Lo escribió para sus sobrinos Gisela, Rita, Orosman, Miguel, Kechia, Lourdes, Reina, Davisito; lo escribió para los miles de niños y niñas que nacen ángeles y merecen tener una vida digna y feliz, libre de violencias. Raúl era un niño grande, no solo de tamaño sino de corazón, de risa fácil como dicen sus amigos;  un niño de sueños, que soñaba con un país libre de ejércitos, “!ni nacionales ni extranjeros!”, repetía. 

Soñaba con que cada niño y niña pudieran decir qué quería ser de adulto y lograr esa meta sin que estuvieran expuestos a peligros de pobreza o corrupción. Soñaba con todos los niños y niñas del mundo sonriendo, jugando, cantando, felices. Raúl siempre imaginaba luchando (era un radical luchador), creando e intercambiando saberes, denunciando las injusticias y haciendo reflexionar sobre las causas estructurales de los males que nos aquejan en esta sociedad. Cuando escribía no solo investigaba sobre sus temas, sino que los conocía, los sentía en carne propia pues nació en Colón en el seno de una familia humilde y trabajadora, de padres que emigraron buscando mejores días para sus generaciones. Raúl es la muestra viviente de que éste país es un crisol de razas donde se juntaron tenacidad, inteligencia y amor por la patria.

Era un hombre de fe, creía en el Dios Padre y Madre encarnado en el pueblo, creía en los seres humanos y la capacidad de transformar sus realidades a partir de su conciencia. Nunca se resignó a creer que la política era sucia, y demostró con hechos al crear junto con otros miles el partido Papa Egoró, que existen otras formas de hacer política, que la ética no es ajena al quehacer político. Que podemos crear un contrapoder Vital ante el Poder Sobre que explota, oprime y depreda. Nunca dudó en que era posible reforestar éticamente el mundo de la política y que los gobiernos gobernaran pensando en la felicidad y dignidad de todos y todas. Era el Principito que peleó contra el Príncipe y ganó mil veces a la perversidad y engaños, pues nunca lograron manchar su integridad. Raúl, hacía el mejor café del mundo, pues le ponía su ingrediente secreto: una pizca de sal que le enseño su Madre Isabel y lo más importante, no lo olviden, otra pizca de amor.  Apreciaba los mejores café de Boquete que le enviaba su cuñada Carmen.

Sabía que ese café era fruto de mucho trabajo de cafetaleros orgullosos de sus finquitas, pero sobre todo, de manos de indígenas que lo cosechaban bajo el bajarequeque o bajo el sol. Ese pueblo Ngabe Buglé que el amó tanto, y que lo impulsó a finales de los 70s a crear junto con muchos como Monseñor Ganuza, el Cacique Mónico Cruz, Julio Dixon, Xabier Goroztiaga, Charlotte Elton, Diana Candanedo, y miles de otros más, el Comité de Solidaridad con el Pueblo Guaymí. 

Ayudó enlazando esas manos de los campos y de la ciudad en un solo abrazo solidario que protegiera de la depredación y empobrecimiento al pueblo Ngabe Bugle y a la lucha por su comarca. Cuando escribió Machí: un indígena kuna en la ciudad, lo hizo viendo con dolor como los hermanos y hermanas kunas dejaban su bella Kuna Yala empujados por la pobreza; viendo como se resistían con sus cantos y danzas en la plaza de la lotería a dejar morir sus raíces, como le cantaban a Paba y Nana para pedir su protección en un mundo eurocentrista que les teme y discrimina.

Cada vez que le llamaban para ir a intercambiar saberes en los Congresos Generales kunas , se alegraba cual niño pues iba a ese viaje entre cantos milenarios a buscar luces y esperanzas para luchar contra los depredadores de tierras y mares; fue allí en los Congresos kunas que le bautizaron Olotilakiler, Señor de las avispas, pues sus palabras hacían despertar cual picaduras de insectos a las conciencias. Decía: sobre democracia aprendí más del Congreso Kuna que de Atenas.  

Raúl fue un hombre niño inmensamente feliz, se le veía en su rostro, en lo que escribía, en cómo vivió y disfrutaba con las cosas pequeñas y cotidianas. Adonde fuera, en cualquier esquina del mundo encontraba una amistad, era increíble cuanta gente le apreciaba sin conocerlo. Tanto en Juan Díaz como en Taboga rodeó nuestras casas de plantas y flores de olor, le encantaba el olor del Jazmín Tabogano, del Ilán Ilán, de las flores del mirto, regaba y cuidaba las plantas tanto como a nosotros , su familia. Jamás dejaba solos a sus hijos e hija y siempre estuvo allí para escucharlos, respetarlos y amarlos.

Para aquellas personas que no creen que pueda darse un Amor no patriarcal; pues les digo que tuve el privilegio, el honor y el placer inmenso de que Raúl Leis me amara con el alma lo mismo que le amo yo, es mi unicornio azul que encontré, mi rabo de nube que se llevó los nubarrones y dudas de mi vida. Mis hijos y nuestro trabajo juntos así lo atestiguan, todos y todas podemos construir familias felices, democráticas, dialogantes, en medio de tanta maldad.  Nos sentimos agradecidos y bendecidos por la vida al tener en las nuestras a este hermoso ser humano que nos ilumina con su vida ejemplar, para seguir aportando desde la educación popular y el activismo ciudadano a lograr mejores personas , mejores organizaciones sociales, mejores partidos y salvar este bello Panamá. 

Hoy soñemos con ese Niño Hombre, soñemos que “la gente ha sembrado flores alrededor de la Bomba y que los niños y niñas pintan dibujos sobre el cascote, y que todos cantan. Hoy existe una leyenda. La gente cuenta que la bomba es como una de esas caracolas, en las cuales se escuchan las olas del mar. Solo que cuando se pega el oído al frío acero del casco, lo que se escucha no es el mar, ni tampoco sonidos de guerras sino canciones y mas canciones de paz. Algunos dicen que los sábados en las mañanas la bomba sonríe”. Mil abrazos y gracias por compartir este dolor, su presencia es un bálsamo para nuestro corazón.


¿Leis-teis El Principito?
Lil María Herrera C.
publicado en La Prensa, el 9 de septiembre de 1994
Panamá.


El Principito, del aviador y escritor francés Antonine de Saint-Exupéry (1900-1944), me persigue.

La primera vez que lo vi, tendría yo siete años; fue en la portada del libro. Luego asistí a una obra de teatro montada/expresada por estudiantes de secundaria y como que comprendía algo y me gustó.

Después, varios años pasaron antes de que lo leyera y comprendiera/redescubriera algunos mensajes. Hoy, El Principio no deja de asomarse para asombrarme con su sabiduría filosófica cargada de amenidad y sencillez.

Recientemente escuché al ingeniero Vicente Pascual hijo citar a Saint-Exupéry, autor también de Viaje Nocturno, Piloto de guerra, Correo del Sur.
``Ser hombre es precisamente ser responsable; es conmoverse ante una miseria que no parece depender de uno; es alegrarse por una victoria que han conseguido los compañeros; es, al poner un grano de arena, el experimentar la sensación de que se ayuda a construir el mundo''.

Al despedirme hace poco de una buena amiga, me citó unas palabras de El Principito referentes a los obstáculos y cómo se sortean. La cita quedó grabada en mi alma, por las palabras en sí, porque esa “amigadocente” se tomara un momento de su apretado horario para compartirlas conmigo.
Hay más.
Iba en un tren subterráneo, como bólido, por las entrañas de la ciudad de Washington, D.C. y en mi mochila, cual tesoro, iba mi copia de la obra por
excelencia de Saint-Exupéry. La saqué y releí entre otras ideas: ``Los hombres dijo el principito se meten en los trenes pero no saben dónde van ni lo que quieren... (...) Los hombres de tu tierra dijo el principito cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran nunca le respondí. Y, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en un sola rosa o en un poco de agua... Seguramente. Y el principito añadió: pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón''.

Ese mismo día al regresar a mi casa encontré un paquete con varios recortes de La Prensa. Entre ellos, El Príncipe y El Principito de Raúl Leis, publicado en esta sección el 29 de agosto.

Qué bueno que aún haya profesionales capaces de vibrar ante las ideas del aviador francés y se tomen el trabajo de compartir esa emoción. Me gustó su análisis sobre El Príncipe de Maquiavelo y El Principito y su adaptación de ambos a Panamá.

``Se parecen entre sí El Príncipe y El Principito? Cuál de estos libros tiene más vigencia en nuestra sociedad de hoy?'', se pregunta Leis, sociólogo panameño y autor de Esas formas de comunicación que andan por ahí, entre varias obras.

Su respuesta: ``creo no equivocarme en afirmar que nuestra sociedad vive en profundo malestar, una crisis de valores y de identidad''.

Entre los elementos que expresan esas crisis, Leis menciona la indiferencia, abandono y destrucción de los bienes públicos por parte de los ciudadanos; la opinión de que la corrupción se ha extendido y es impune; una ciudad donde se discrimina racialmente, se impone el machismo, impera la centralización marginando la periferia, y crece “indetenible” una injusta asimetría en la distribución del ingreso económico y el conocimiento.

Agrega que tampoco cree equivocarse al señalar la existencia de panameños y panameñas honestos quienes, a través de su capacidad constructiva ofrecen propuestas de trabajo que ligan la acción social y política con la dignidad de la persona.

Leis concluye que El Príncipe y El Principito ``se pasean orondos en la conciencia individual, en cada uno de nosotros, intentando hegemonizar y darse jaque mate''.

Su escrito termina con el susurro del principito: ``lo que es importante, eso, no se ve... es como una flor''.

Ojalá ese susurro real llegue a los oídos de todos los panameños, desde Chiriquí y Bocas del Toro hasta Darién.

Principalmente a los estudiantes, para que algunas de esas semillas logren germinar en bien de la patria.

Y, con urgencia, que llegue el susurro, entre y que se quede en las mentes de los que más lo necesitan; nuestros nuevos gobernantes que ya llevan su primera semana en el poder (de nuevo en el poder).

Que comprendan, con Leis, que el poder ``no es un fortín que se toma, ni un premio que se gana, ni un botín que se roba, sino una realidad que se construye entendiendo que la autoridad y el liderazgo son un servicio a la comunidad que debe promover la participación responsable''.
 

¿Quién nos responderá las 24 horas?
CARLOS ATENCIO

Con la muerte del profesor Raúl Leis los periodistas perdimos una fuente valiosa. El teléfono del profesor era público desde que se comenzaba a estudiar periodismo en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá donde enseñaba Sociología. Allí conocía a la mayoría de los comunicadores que le llamarían luego, a cualquier hora del día. Pero aún quienes no asistieron a sus clases podían consultarle con confianza. Aparecía en los medios muy seguido sin proponérselo. Diariamente recibía tantas llamadas, con la urgencia que conlleva el trabajo periodístico, para que expusiera su punto de vista sobre juventud en riesgo social, criminalidad, revueltas estudiantiles, desintegración familiar, maltrato a la mujer, en fin, todos esos temas que la sociología podría ayudar a explicar.

Quienes hemos pasado por un periódico, atenazados por una hora de cierre diaria, sabemos lo difícil que es el que un especialista exponga su punto de vista, ya sea porque no tiene tiempo, el tema no es de su interés, no conoce al periodista o desconfía de cómo puede usar sus declaraciones. El profesor Leis trataba a todos por igual. No se irritaba por recibir llamadas de periodistas desconocidos ni exigía explicaciones sobre cómo se había obtenido su teléfono, si estaba ocupado devolvía las llamadas, siempre respondía con el mismo tono de voz compartiendo generosamente su conocimiento.La mayoría de los contactos con el profesor eran por celular, a la carrera y con mucho ruido de fondo. Tampoco era de los desconfiados que no dicen una palabra a menos que te conocieran físicamente y en ese encuentro deciden si se dejaban entrevistar o no. O de los que cuando le haces una pregunta incómoda cortan el flujo de las palabras y se esconden, no te responden las llamadas tan pronto le digas quién les llama. No era de los especialistas que se creen portadores de una cantera de sabiduría que necesitan volcar. Nunca llamaba a los medios solicitando que se le entrevistara a él. Muchas veces estas entrevistas resultan de poco aporte para los lectores y con intereses ocultos. Más bien había que preguntarle al profesor en qué proyectos estaba trabajando y cuándo podría divulgarse.

Para quienes necesitan de una corrección del idioma, con el profesor Leis también podían contar. Tenía a su haber cinco premios literarios Ricardo Miró. Pese a esto, nunca demostraba que conocía un lenguaje elevado que tuviera que expresar para obtener el reconocimiento de los lectores o del público en los tantos foros y encuentros públicos donde tomaba la palabra. En el aula, el profesor era además un pacificador. En sus lecciones semanales no faltaban los trabajos grupales analizando textos del escritor Eduardo Galeano. Para mí, como para muchos otros llegados de provincias nos resultaban impactante aquellas situaciones presentadas en Las Venas Abiertas de América Latina. Al final del semestre, cada estudiante obtenía una nota justa, nunca demostró ese egoísmo de algunos docentes que desde el primer día advierten que ellos no ponen ‘A’.

Una fuente con la que se podía dormir tranquilo. Nunca llamaba al día siguiente enojado para reclamar que tal palabra no le gustaba o que eso no era lo que él había querido decir en la entrevista y menos solicitarte escuchar la grabación para verificar que lo escrito fuera punto por punto lo expresado en la entrevista. Apenas el miércoles pasado una compañera durante el almuerzo comunicó la urgencia de un sociólogo que respondiera ya. Casi por inercia le contesté que el profesor Leis. ‘Dame el teléfono’, dijo aliviada y dejando la cuchara para buscar un pedazo de papel y anotar el número de celular, que ayer marqué ya con una crucesita en mi agenda de papel. Del directorio del celular aún no he reunido el valor para borrarlo.

Despedida a Raúl Leis

GILMA DE LEÓN - Abogada
 
Por allí anda tu aliento desalentado, porque la muerte te llegó temprano. Revivo con tu recuerdo de vida fructífera, útil e inmensurable, el dolor del bardo Miguel Hernández, ante la muerte del hermano—amigo Ramón Sijé: ‘Temprano levantó la muerte el vuelo’/. Pero para ti, no ha llegado la muerte que es el sino de sombras del olvido. Dejaste tu huella infinita y la muerte a ti, no te ha derribado. Por eso se apacigua el dolor, en el corazón de los que sentimos tu partida. No hay lugar al desaliento sino que hay que dedicarle a tu memoria, el tiempo para imitar tu ejemplo.

Nada fue casual en tu vida como sociólogo, poeta, ensayista, dramaturgo, editor, educador, promotor cultural y tantos otros quehaceres, en los que se ocupaba y se te agigantaba el tiempo. Marcaste caminos con el majestuoso paso de los titanes de la historia, con la sensible terquedad de los que sienten en su propia piel, la necesidad del pobre, en los patios donde ‘el sol es aristocrático’, en las chozas donde duerme el hambre y acompaña la ignorancia el día, en los hemiciclos del saber, de las luchas como activista de la justicia y la democracia, donde siempre intentaste desnudar la mediocridad, la corrupción, la intolerancia, el oportunismo servil, la politiquería procaz y barata que a dentellada feroz nos destruye en nuestra escancia de país.

Tu protesta por una Panamá mejor, por una sociedad en equidad, llegó a los más altos y lejanos senderos y te ganó merecidos reconocimientos. Tu pluma fue un astillero lucido, brillante, de donde surgieron los múltiples manifiestos por un justicia social para los sin voz, que se calcinan en el volcán de las promesas incumplidas de los gobernantes —periodo tras periodo— que los someten a revivir esperanzas de un mejor destino que no llega nunca, ante lo cual tú legaste tus gestas reivindicativas siempre.

Que no ande tu aliento desalentado, porque a ti no te llegó la muerte, tu materia humana se transformó en el suministro vivaz de los inmortales, ya para siempre en nuestra historia. Hasta luego amigo.
 

Patricia Flores G.

La noticia ha corrido de voz en voz, de correo en correo por los caminos reales y virtuales de América Latina: Raúl Leis ha partido de entre nosotros. Es un golpe para todos quienes habitamos los caminos de la resistencia a un mundo deshumanizado y dirigido por la avaricia y la crueldad de la ambición desmedida. Es un duro golpe para los hombres y mujeres de nuestros pueblos, que tenían en Raúl a un luchador y un educador incansable, constructor de espacio solidarios, poseedor de las palabras y sonrisas que anticipaban un mundo distinto.

Lo conocimos en la primavera del año 2004, bajo los enormes mangos de los patios del Instituto de Cooperación Iberoamericano (ICI) en la cuidad de Panamá. Éramos un grupo de latinoamericanos, absorbiendo con ansias los mensajes de los educadores que nos permitieran comprender mejor las claves de un mundo que había cambiado en las últimas décadas, desposeyéndonos de las viejas formas de comprensión. Nos unía la certeza que no eran las utopías las que habían muerto, porque son intrínsecas a los anhelos humanos. Eran nuestras formas sesgadas de comprensión del mundo lo que había permitido el triunfo de la deshumanización neoliberal. En el programa teníamos anunciado a Raúl, a quien yo ubicaba, puesto que era un luchador popular reconocido en Chile. Entonces, aparece entre los senderos este gigante lleno de humanidad, gigante de porte y de mensajes esperanzadores, de urgencias y convicciones, que nos habló en esos días del papel de la Educación Popular en la emancipación de los hombres y mujeres sencillos en estos tiempos aciagos.

La comprensión profunda y no mecánica de la Educación Popular, la escucha y la mirada atenta, la lectura de la vida de los hombres y mujeres, de sus comunidades, de sus saberes acumulados, debían caracterizar a los y las educadores populares. La ternura y la firmeza puestas en nuestro trabajo constante por apoyar las organizaciones, educar(nos) desde los saberes del otro y otra, tejer lazos entre grupos, comunidades y pueblos en el trabajo cotidiano fueron parte de las ideas que compartimos en esos días con este recordado y querido educador latinoamericano. Nos sentimos solidarios en el dolor que nos causa la pérdida de Raúl con todos los hombres, mujeres, jóvenes de nuestros pueblos que pudieron compartir con él su sabiduría y su lucha por conseguir un mundo mejor. Nos deja un legado de consecuencia y compromiso como actitud de vida. Lo tendremos presente como ejemplo de luchador imprescindible. Hasta Siempre, Raúl Leis, presente en los rostros del pueblo, aunque muchos de ellos aún no sepan de ti, tú que siempre los tuviste presentes en tu conciencia.

 

Alibel Pizarro H. - Compañera de CEASPA

"Raúl está con sus ancestros" escribió Mariela.

La jornada de despedida y a la vez de celebración de la vida de Raúl fue larga, pero como dijo Mariela, tantos gestos de cariño "han sido un bálsamo para el corazón". De 11 am a 12:30 pm aproximadamente, se realizó un homenaje en el Paraninfo de la Universidad de Panama (aula máxima), estaba completamente lleno y con gente de pie. La familia recibió allí alrededor de 25 resoluciones y ...mensajes de duelo. Hicieron uso de la palabra: el profesor Miguel Angel Candanedo, Secretario General de la U.P., el Prof. Fidel Torres por el Depto. y Escuela de Sociología, una Estudiante de la Escuela de Sociología y el Prof. Gerardo Leis (hermano de Raúl), la Licda. Mariela Arce, su esposa. Y vimos una buena parte del video conducido por Carlos Aguilar que preparó en una de las ediciones de "Gente de Mente", así que Raúl con sus anécdotas (desde Taboga) también estuvo allí. Luego nos trasladamos a la Catedral Metropolitana en Casco Viejo, a la 1 pm ya había mucha gente en la Iglesia. A las 2 pm iniciaría la misa, que se celebró  con la presencia de alrededor de 5 sacerdotes, 5 pastores del Comité Ecuménico y las bancas absolutamente llenas, además de mucha gente de pie. Marcelino, sacerdote Jesuita, por muchos años parte de CEASPA, y amigo de la familia cordinó la liturgia; Rita su sobrina, leyó la Primera lectura y José Carlos el Salmo. Mientras que Pilar compartió la oración de los/las fieles.  El coro cantó la Misa Típica panameña del amigo de Raúl y de las causas nacionales, Nestor Jaén, jesuita ya fallecido. "La PAZ, la PAZ es fruto de la Justicia"... Una guardia de honor estuvo permanente al lado de su cuerpo. Llegó la gente del CEAAL de Latinoamérica ...y como dice una amiga: y de El Caribe. Los abrazos, los recuerdos, las lágrimas y las sonrisas se hicieron presentes. Al final las palabras de Oscar Jara (Perú-C.Rica) de la Red ALFORJA; de Nélida Céspedes Presidenta del CEAAL (Perú), también sus cantos. Palabras de Gerardo su hno. y su sobrina quienes leyeron la lista de entidades que enviaron condolencias y mensajes; hermosas y fuertes palabras de Mariela, quien varias veces fue interrumpida por los aplausos y las consignas. Palabras de sus hijos Yahir y Raúl, Magaly Castillo como maestra de ceremonia, a solicitud de Mariela, Luis Arteaga cantó "Historia de un Amor "y "Rabo de Nube", y Rómulo Castro cantó "El Turno de la Esperanza" con los coros de Luis y Valeria Ovando, y para cerrar, la canción por Raúl y José Carlos de un poema de Miró, con su respectiva anécdota... Me permito contar que el Ministro de la Presidencia había enviado a dos funcionarias muy temprano a guardar sitio y a entregar la Resolución de Duelo de la Presidencia, ellas se retiraron al llegar él, quien permaneció hasta el final de toda la ceremonia, sólo, escuchándolo todo, al principio nadie se le sentaba al lado, pero como escasearon los espacios y no había de otra, alguna señora ocupó el lugar... A la Iglesia llegaron otros 70 mensajes y resoluciones de duelo, fotos, tartejas, diplomas... De allí al Jardín de Paz, debajo de un hermoso y frondoso árbol, con los cantos de las aves, depositaríamos a Raúl. El sacerdote leyó un hermoso texto y dio la bendición a la morada donde yacerá sólo su cuerpo. Un compañero apareció con la bandera de color naranja y el árbol verde (Partido Papá Egoró, Madre Tierra), Mariela nuevamente nos habló sobre el Raúl sembrador y sus sueños. Raúl regresó a la tierra, consignas varias se lanzaron, ¡Raúl Leis Presente, ahora y siempre! V¡Va la Educación Popular!  Viva!! Nicaragua presente, Guatemala..., Honduras... Costa Rica... El Salvador... México... Cuba presente, Colombia presente, Colón presente, Taboga presente, Guadalajara... Nva. Providencia... y así cada país, cada sitio, hasta la Vía Cincuentenario #84!!! Cantamos Guantanamera... Mi verso es de un verde claro... Cultivo una rosa blanca... para el amigo sincero... Luego del Jardín de Paz, Mariela anunció que estaríamos en CEASPA al salir.  Allí llegó la familia extendida, la gente del CEAAL, Fe y Alegría, CEASPA (de los viejos y nuevos tiempos) y nuevamente las y los representantes ...de diferentes países hicieron su homenaje, y entregaron a la familia un hermoso tejido peruano, con el Árbol de la Vida rodeado de aves...El ICI -Instituto Cooperativo Interamericano- hospedó a las y los visitantes, Fe y Alegría ayudó a movilizarles, Maribel de la Comisión de Justicia y Paz se encargó de las diligencias de la Iglesia, el coro, hoja de cantos entre otros, además de la gente de CEASPA y CEAAL.... Todas estas organizaciones, también el CEALP cerraron para ir todos y todas a la despedida y celebración por la vida de Raúl.  La sonrisa de Raúl nos acompañó todo el día y también la noche que ya estaba entrada en horas, cuando salíamos de CEASPA; y seguro que nos seguirá acompañando su sonrisa, su energía, su alegría, su particular optimismo y capacidad conciliadora, de diálogo, y construcción colectiva...Estén seguras y seguros, que sus abrazos y energías llegaron hasta nosotras y nosotros en Panamá. 

Adiós, Raúl Leis - FERNANDO APARICIO La Estrella, 6 de mayo 2011

Como muchos de ustedes, estoy sorprendido, conmocionado, enojado y algo frustrado por la temprana partida del amigo, colega y compañero Raúl Leis. Esto no debió pasar. Era él aún muy joven y tenía muchos proyectos, tareas y compromisos dejados sobre la mesa. Quehaceres inconclusos que nos lega. Por ello me he animado a escribir estas cortas líneas, que poco harán para honrar su memoria, pero que necesito esbozar para compartirlas con aquellos que lo conocieron, apreciaron y admiraron. Raúl Leis era un hombre fundamental. Con una enorme capacidad para sentir el dolor ajeno, reaccionar ante las injusticias y comprometerse con los más humildes. A ellos dedicó su brillante inteligencia, su incuestionable talento literario y su riguroso pensamiento analítico.  Como intelectual, comprometido con la defensa de la soberanía nacional y los intereses del pueblo, consagró desde muy joven su pluma al ensayo sociológico, al estudio histórico, a la creación literaria y a la faena periodística. El día domingo un diario local reprodujo las palabras del ambientalista Donaldo Sousa, quien resumía apretadamente su extensa y prolija producción intelectual, al calificarlo, con justicia, como ‘uno de los profesionales de la sociología importantes que ha tenido Panamá’. Allí nos recordaba que ‘... ganó cinco premios Ricardo Miró (1973, 1981, 1988, 1996, 2000), el máximo galardón de la cultura panameña, ganador del premio de prensa de la revista Plural de México (1985), de la revista Nueva Sociedad de Venezuela (1985, 1992) y segundo lugar de los Juegos Florales de Guatemala (1993) y finalista del Tirso de Molina de la Cooperación Española (1994)’. (Muerte de Raúl Leis conmociona a Panamá, por Deivis Eliécer Cerrud, La Estrella, 1 de mayo de 2011).  Pero más que un laureado escritor, él siempre será recordado por su compromiso social con los más humildes, con los oprimidos. Siendo aún muy joven, fundó, junto a Xavier Gorostiaga y Charlotte Elton, el Centro de Asistencia Social de Panamá (CEASPA), del cual era presidente al momento de su fallecimiento. Esta institución —que sustentó con su propio aliento e inspiración— se ha dedicado por más de 30 años a velar por los pobres y excluidos de Panamá, con la firme esperanza de que es posible construir una sociedad mejor a través de la participación popular, la investigación — acción y la educación popular.  Pero además lo recordamos participando en muchas otras organizaciones e instituciones de la sociedad civil —a nivel nacional e internacional—, así como en los diálogos y debates nacionales, aportando siempre su voz valiente, honesta, razonada y comprometida. En materia educativa defendió el carácter multicultural—étnico y plurilingüe del Estado panameño y la necesidad de que la educación nacional respetara las lenguas indígenas a través de la adopción de una educación multicultural bilingüe. Pues, en lugar de parches e improvisaciones, propugnaba por una ‘profunda reforma educativa integral, dentro de un enfoque humanista, científico y ético’. (‘Las constituciones no caen del cielo’, La Prensa, 7 de abril de 2011).  Incursionó en el escenario político como la figura que intentó aportar el sustento ideológico al Papá Egoró, partido político que surgió en la década de 1990 como un plausible esfuerzo por superar la dicotomía entre arnulfistas o torrijistas que dividía la política criolla (que ya entonces mostraba claras evidencias de agotamiento, luego de años del fallecimiento de sus ‘inspiradores’).  En su lugar proponía una agenda incluyente que se orientaba a temas que hoy nos resultan actuales y vigentes, pero que entonces eran realmente novedosos en nuestro medio: la defensa del ambiente, la reivindicación de los derechos de los indígenas, la inclusión de los negros, la igualdad sociopolítica de la mujer, la protección de los campesinos y la producción nacional, el derecho al trabajo bien remunerado y la calidad de vida de todos los panameños y panameñas.  En uno de sus últimos escritos, Raúl Leis nos habla un poco de los eventos y las ideas que marcaron su destino y nos deja un mensaje para que afrontemos el mundo actual. En ‘Alerta, San Romero camina por el mundo’ nos dice: ‘Mi adolescencia colonense estuvo marcada por dos hechos trascendentales. El 9—12 de enero de 1964, cuando viví la agresión de los militares de EU contra un pueblo desarmado que clamaba por soberanía; y el 6 de junio, dos años después, cuando la represión provino de la Guardia Nacional, que reprimió a la población que exigía justicia por el asesinato de Juan Navas Pájaro.  Después, imposible olvidar la desaparición de Héctor Gallego, al que conocí y acompañé, y la lucha de años por encontrarlo. Imposible olvidar el horror de las fosas comunes del Jardín de Paz, con los cuerpos calcinados de mujeres, hombres y niños, víctimas inocentes de la invasión. Estos y otros sucesos me invitaron a amar la paz, pero una paz florecida al calor de la justicia. Me convencí de que más que cubrir con un velo, el pasado, el calvario y la cruz, el camino es el de la verdad que nos hace libres.  Por ello, el país necesita aclararse diáfanamente sobre las violaciones extremas contra el derecho a la vida —asesinados, lesionados y desaparecidos— ocurridas entre octubre de 1968 y diciembre de 1989; es decir, el período militar y la invasión norteamericana. En el primero, el ejército nacional fue responsable directo y, en el segundo, lo fue un ejército foráneo de ocupación. La verdad debe decirse por respeto a la gente de este país, es necesaria una investigación clara y definitiva sobre la base de buscar toda la verdad. Así como el esfuerzo por procesar y sancionar a quienes resulten responsables. Como premisas de tal reparación integral surgen el derecho a la justicia y el derecho a la verdad’. (La Prensa, 24 de marzo de 2011). 

JUAN CARLOS NUÑEZ BUSTILLOS

“Un periódico es como un edificio de papel y tinta provisto de muchas ventanas que muestran trozos de la realidad”, escribió el periodista panameño Raúl Leis. “También tiene puertas que simbolizan la interacción con la cotidianidad”.


Los indígenas kunas lo llaman Olotilakiler que significa “Señor de las avispas”. Le dieron ese nombre porque “sus palabras hacían despertar cual picaduras de insectos a las conciencias”. Yo lo conocí como Raúl Leis, el educador, periodista, escritor y sociólogo panameño que me enseñó que la palabra es acción y que sin ella, bien elegida, bien dialogada y bien dicha, no hay manera de construir vidas mejores.

Raúl tejía con palabras procesos educativos y discursos políticos. Obras de teatro, cuentos, artículos periodísticos, ensayos, análisis... Con palabras recuperaba historias, revaloraba la cultura popular y denunciaba injusticias. Alentaba un Diálogo social, como se llamó la revista que dirigió por muchos años. Por sus palabras lo premiaron y por sus palabras también lo censuraron.

Leis, quien estaría esta semana en Guadalajara, murió en Panamá, el sábado pasado.

Durante 17 años escribió una columna en un diario panameño. El 2 de febrero me envió la última que público ahí. Dice: “Durante todos estos años El Panamá América nunca me impuso censura ni limitación que restringiera mi opinión sobre los temas que he tratado en esta columna ad honórem. Pero ahora confieso mi incomodidad con el nuevo panorama. El cambio de dueños ha generado radicales cambios en la línea editorial que no comparto. Se han producido despidos y renuncias de periodistas. Se han restringido los espacios de opinión de los lectores al eliminarse los foros virtuales. Esto aparece precisamente en el contexto de serios ataques gubernamentales a la libertad de expresión”. A las pocas semanas lo invitaron a escribir en otro periódico.

Sobre los diarios escribió: “Un periódico es como un edificio de papel y tinta provisto de muchas ventanas que muestran trozos de la realidad en la que estamos inmersos. De esas ventanas de todo tamaño, cuelgan palabras e imágenes de todos los colores, tamaños y calibres como si fueran tendederos, balcones, maceteros pero alusivos a personas, sociedades, economías, naturalezas de aquí, de allá y acullá. También el edificio tiene puertas, que para mí simbolizan la comunicación, la interacción con la cotidianidad.

“Siento que cada semana, puedo abrir mi ventanita de palabras para transparentar mi punto de vista con los demás, […] pero mis palabras no son sólo las mías, pues muchas veces abro la ventanita a pareceres, ideas, desafíos y esperanzas; a través de una comunión de ideas y propuestas. Por eso se asoman pueblos indígenas clamando justos derechos ancestrales, mujeres por la igualdad, la necesaria justicia legal y social, el ambiente sostenible frente a la depredación, la urgente cultura política democrática, la aspiración por la educación con equidad y calidad, las carencias de la pobreza, la creación e identidad cultural, los reclamos anticorrupción, y otros más; en fin todos los que propugnan por la construcción de una ciudadanía transformadora".

En La sal de los zombis, retoma la leyenda haitiana de los hechiceros que mediante brebajes dejan a quien lo ingiere “sin hábito de voluntad y sin conciencia, dispuesto a aceptar cualquier orden sin rechistar, sin argüir, sin cuestionar, sin preguntar, sin organizarse para su defensa y su lucha. Pero ya la gente conoce el antídoto”, la sal que los vuelve a la conciencia. La educación, el periodismo, la literatura pueden “aportar a la común tarea de despertar a los durmientes”, tendrían que ser la “sal de los zombis”.

En la introducción de su libro de cuentos Remedio para la congoja dice: “Miro la calle en el tedio de cada día o en las mojaderas del carnaval; en el olor a incienso de la semana santa o con las lucecitas coloreadas de fin de año, y la literatura se mueve culebreando así ojo al Cristo, repaso con los dedos el teclado de la computadora o tomo la pluma fuente que mancha de verde las manos, saco historias de aquí y de ahora, las imagino, las gozo y también las sufro como decía Juan Rulfo”.

Conocí a Raúl en los años 70 y apenas el miércoles supe que los kunas lo bautizaron como Olotilakiler. Un buen nombre para este señor bondadoso que hoy nos invita a abrir muchas ventanas, a multiplicar las voces y a ponerle sal a la vida con las palabras que son acción.


Analfabeto y autodidacto

Recibí un correo de Jesús David Orozco Muñoz que dice: “En la edición del pasado domingo [10 de abril] en el artículo de última página titulado: Un cantante al poder, firmado por la agencia de noticias EFE / Reuters, aparece el siguiente error, que por cierto no es la primera vez que lo leo en su prestigioso diario, dice que el presidente electo de Haití es un ‘pianista autodidacta’, hasta donde se sabe Michel Martelly es hombre y no mujer, por lo tanto debe decirse autodidacto.

“En la misma edición, en el artículo de Miguel Bazdresch (Noventa Años) se lee en el segundo párrafo que: ‘[Los mexicanos] como pueblo hemos pasado de ser casi analfabetas (...)’; igualmente, pueblo, es masculino y por ende debe escribirse analfabetos.

“Está bien que estemos en época de ‘empoderamiento’ (que palabreja tan disonante y antiestética) de la mujer, pero respetemos los géneros idiomáticos”. El lector tiene razón. Lo correcto es autodidacto, aunque pueda sonar raro. José G. Moreno de Alba en su libro Minucias del lenguaje dice: “Así, el vocablo automóvil viene a significar ‘que se mueve por sí mismo’, como autobiografía es la biografía de sí mismo, autodidacto es quien se instruye por sí mismo”.

Juan José Arreola en su Confabulario, escribió: “Soy autodidacto, es cierto. Pero a los doce años y en Zapotlán leí a Baudelaire…”.

Manuel Seco en su Diccionario de dudas señala: “No debe usarse autodidacta como palabra invariable en género. La forma masculina es autodidacto, y autodidacta, la femenina”. Sobre el segundo caso, Seco señala: “La forma femenina es analfabeta. Es frecuente que en algunos países de América el empleo de analfabeta como masculino: estehombreesunanalfabeta. Es un caso de ultracorrección como el de autodidacta”. El Libro de estilo de Siglo 21 dice: “Analfabeta no es invariable. El masculino es analfabeto”.

 

Rita Ramos  - Universidad de Panamá, Escuela de Sociología

Mi querido profesor de Soc. Urbana, con la materia con la cual tuve el honor de compartir mas con un gran humanista, me siento dichosa de poder ver todo su legado, a la vez que me siento contenta de haber conocido y tratado a un gran hombre que se que en mi corazon siempre vivirá, nunca olvidare su sencillez, su madurez, y su gran corazon, era de esas pocas personas que tratas y que te roban el corazon... por siempre lo recordaré, mi mejor profesor, un ser con todas las cualidades positivas, un ejemplo a seguir...

 Carlos A Mèndez  - Centro de Comunicaciòn Popular de Honduras

Conocì al hermano Raùl, tambièn el amigo de siempre, en los comienzos de los ochentas, junto a Oscar Jara y Carlos Nuñez. Me duele mucho su partida fìsica , pero tambièn estoy convencido que la misma debe ser sinergia para revitalizarnos de su potencialidad espiritual, intelectual y ètica.Mi agradecimiento a quienes me permitieron conocer al hombre noble, generoso y humanista.Gracias a Mariela por su complicidad hermosa al facilitarnos todos aquellos espacios lindos de creaciòn y de re invenciòn educativa en donde nunca faltò Raùl, con su alegrìa contagiosa, su pensamiento y obra. Donde sea que te encuentres, Raùl, mi cariño y mi agradecimiento por haberte conocido.

Cecilia Díaz - CEP Alforja Costa Rica

Gracias por este regalo.  Mi cariño profundo a la familia Leis Arce

Rosa Elva Zúñiga López - IMDEC

Raúl Leis, fue y será siempre una gran sonrisa. Recuerdo cuando vino a Guadalajara a celebrar el homenaje a Carlos Núñez Hurtado en el 2007. Me apunte para ir por él y traerlo al IMDEC. Yo manejo un coche de dimensiones pequeñas y el dijo alegremente cuando se subió y se acomodó placidamente los hombres como yo tenemos la habilidad de acomodarse en los lugares más pequeños que te puedas imaginar, reímos. Ese momento fue una maravillosa aventura.

Denia Araúz A.- Federación de Comunidades Revertidas

Gracias por el excelente homenaje a la memoria de Rául Leis Romero de cumplir con su deseo, de disponer para todo el mundo su legado. Muchas bendiciones.

Alvaro González - Revista Informativa Tabogaa vive

Raúl Leis dejó de ser mi profesor para convertirse en mi maestro, ya graduado de sociólogo, en nuestras conversaciones siempre hablamos del proyecto Taboga vive, sus comentarios, su apoyo y sobre todo su Amor por Taboga, hizo una amistad entre El, Mariela y mi persona, simpre basada sobre Taboga, pero de dimensión Nacional. El nos nutrió con esa sabiduría propia de un Ser poco común, a nosotros nos toca no dejar que sus Enseñanzas mueran en Nosotros. Siempre estarás con nosotros, porque formas parte de Nosotros. Hasta luego, Maestro.

PROMOCIÓN RAÚL LEIS 2010-2011 -  Magíster “Políticas y Éticas Públicas para la Democratización y el Desarrollo del Tercer Mundo”

Querido y admirado Raúl ¿Cómo empezar esta carta sabiendo que ya no puedes leerla?, ¿cómo explicar nuestra admiración sabiendo que no puedes ver el brillo en nuestros ojos y las mil dudas reflejadas en nuestros rostros?, ¿cómo enseñarte cosas cuando ya no podemos aprender de las tuyas?, ¿cómo honrar tu camino sabiendo que no te tenemos a nuestro lado para tomarnos de la mano y construirlo juntos?... no lo sé… ahora mismo estamos confusos, dolidos y agobiados, “consternados, rabiosos, aunque esta muerte sea, uno de los absurdos previsibles…” ahora mismo no lo tenemos claro… pero lo que sí tenemos claro es que nos mostraste un horizonte lleno de esperanza, metas por cumplir y retos que afrontar colectivamente y con una visión siempre presente de solidaridad, amor y fraternidad. La humildad es tu gran legado… la humildad que nos llevó a saber que todos somos educadores populares, que enseñamos y aprendemos de forma colaborativa, la humildad que nos enseñó a “aprender jugando”, la humildad que nos mostraste… sí, tú!…un hombre grande, carismático, simpático, libre, crítico y cariñoso…un hermano absolutamente horizontal. Ya no veremos más a los profesores en un pedestal, ya no nos veremos a nosotros mismos sumisos ante el poder de la academia rígida e implacable, ya abrimos los ojos y nos rebelamos, somos “sentipensantes,” nos atrevemos a construir, a criticar, a romper barreras, a crecer como los grandes, a crecer como tú. Fuimos 27 ladrillos y ahora somos un gran edificio con bases fuertes y sólidas. Querido Raúl, has sembrado una semilla que no para de crecer, cambiaste nuestra mirada del mundo desde el primer día que pisaste nuestro master y ten la certeza de que no has arado en el mar, pero sí has arado en tierra próspera, en desiertos, en selvas, en llanos, en montañas, has arado en terrenos difíciles, porque en esos terrenos es donde triunfan los grandes, las grandes personas, los ciudadanos del mundo, constructores colaborativos del destino de la humanidad, seres humanos que no creen en fronteras, ni en diferencias, seres únicos e inolvidables como tú. Gracias por brindarnos la dicha de conocerte, de aprender de ti y de enseñarte cosas nuevas, gracias por mostrarnos un nuevo camino, gracias por dejar un sendero cargado de dudas por resolver y de valores sólidos para apoyarnos. Solo queda decir que jamás te olvidaremos. Hasta siempre!! "Hay una espiritualidad que a veces no identificamos en los mensajes de cambio...hablamos de una espiritualidad de la liberación. Si no encarnamos esa espiritualidad las acciones pueden ser huecas" Raúl Leis: Iepala, 2010. In memoriam Zure oroimenez, gogoan zaitugu (En tu memoria, te recordamos) PROMOCIÓN RAÚL LEIS 2010-2011 Magíster “Políticas y Éticas Públicas para la Democratización y el Desarrollo del Tercer Mundo” Instituto Universitario “IEPALA-UCM. Rafael Burgaleta”

Eugenio Mosquera-Lawrence R. -  Sociólogo

Primero que todo mis mas sentidas condolencias a la Familia Leis. Para mi persona y muchas mas el Magister Raúl A. Leis R. fue y seguira siendo en nuestros corazones una persona integra y un excelente profesional desde el plano como investigador social y pedagogico. Esta Maravillosa persona fue uno de mis mentores y ayudo a forjar mi camino en el campo de la Sociología. Pero lo mas importante de todo es que nos deja su legado sus conocimientos que quedan plasmados en nuestras mentes y corazón. Hasta pronto Mgster. Raúl A. Leis R. Hasta Pronto!

Liz Barahona - Abogada

Gracias Familia Leis-Arce por este legado precioso. Han tomado las riendas que su padre dejó en vida, y ésta página es una herramienta magnífica para las generaciones presentes y sobre todo, las futuras que merecen conocer a este gran panameño. La Familia Barahona-Quintero les manda abrazos fraternales y cuenten con nosotros para extender como granos de trigo la obra de Raúl Leis. Me despido sumamente gratificada, Liz Barahona Quintero.

Lucy Chao (poeta)

Llanto, como si de despedidas se tratase. 

Palabras, como si pudiera entregarle un equipaje

para andar por los terrenos lejanos de lo que nombro muerte. 

Pero venas, porque nos recorre aún

la misma sangre

como carreteras infinitas

de pasión por esta humanidad.

 

Ana Benjamín (periodista)

Cuando me preguntaron el sábado en la noche si sabía algo de la muerte de Raúl Leis, lo primero que pensé era que se trataba de esos rumores crueles de periodistas. Ya estaba dormida y le comenté a mi editor: “Él me dijo que se iba a hacer una operación de cataratas, pero no creo que eso mate a nadie”. De todas formas, comencé a hacer llamadas. Fue el profesor Juan Jované quien me lo confirmó: “Bueno, sí, efectivamente, Raúl Leis falleció”. Estoy triste, señores. No voy a mentir y decir que el profesor Leis y yo éramos amigos; nuestra relación era profesional: yo soy periodista y él era “mi” fuente. Y lo entrecomillo porque Leis era “fuente” de todos quienes quisieran preguntarle, de todos quienes quisiera conversar con él. Si quería una hablar sobre violencia o discriminación, Leis decía: “Claro, cómo no”. Si necesitaba una alguna opinión sobre equidad de género o educación sexual y reproductiva: “Claro, venga a Ceaspa”. Si el tema era educación, su pasión era desbordante y lograba contagiarla. Leis era un maestro en todo el sentido profundo de la palabra, y entrevistarlo era un placer, no trabajo. Así que cuando Jované me confirmó que ya Leis no existía físicamente, suspiré hondo y lloré. Lloré toda la noche y todo ese fin de semana largo del 1 de mayo. Yo decía: ¿cómo es que se murió Leis? ¿Cómo es que Leis ya no existe? ¿Cómo es que se va a morir él mientras Pérez Balladares sonríe arrogante porque ha sido sobreseido? Mariela Arce dijo en su funeral que Leis nunca perdió la esperanza en la política honesta; no en esta cosa que acá vivimos. Yo quiero aferrarme a ese optimismo. Quiero aferrarme además a las ¿utopías? del profesor de una sociedad justa en el que se respeten los derechos humanos, en la que los principios valgan más que un buen sueldo, en que la cordura y la sensatez primen sobren los prejuicios y los tabúes. El miércoles 27 de abril lo llamé para pedirle una (otra) entrevista y él me dijo: “Claro que sí. Pero llámeme el martes o miércoles de la próxima semana para ponernos de acuerdo, porque mire que me voy a hacer una operación por cataratas, y aunque el doctor me dijo que era algo sencillo, sí me dijo que debía estar en reposo”. Pues bien, en mi agenda escribí, en el espacio del martes 3 de mayo: “Llamar al profesor Leis. 6676-XXX”. Y el miércoles 4 de mayo, en vez de estar reunida con él para conversar y aprender, estaba en su funeral. Leis ya no está. Y duele. Y sé que las muchas personas que fueron a despedirlo también lo resienten. Es demasiada pérdida. Es una muerte que no debió ser. Lo bueno es que, así como en vida estuvo abierto a ayudar a todos, a la hora de su muerte todos estaban allí: artistas, profesionales, trabajadores, estudiantes, grupos afrodescendientes e indígenas, ambientalistas. También los políticos, vaya. El miércoles 4 de mayo cayó un aguacero rabioso, sí, y no había lugar para estacionar en el Casco Viejo, pero aún así la iglesia Catedral estuvo repleta.

Lina Vega (Periodista)

Abril terminó con la muerte de dos seres humanos imprescindibles. Para dolor de la humanidad toda, Ernesto Sábato dejó de ser el “vecino cascarrabias, pero buena gente” de Santos Lugares –la comunidad cercana a Buenos Aires donde vivía–; mientras que Panamá perdía a Raúl Leis, ese hombre entrañable, profundo, comprometido y siempre risueño, que dedicó la vida a la construcción de un mundo más justo y solidario. En 2002, durante la entrega de los premios de periodismo Ortega y Gasset del diario español El País, Sábato describía el oficio como “una labor trascendente de la cual dependen los lazos entre los hombres y los pueblos”. Sábato añadía que, a pesar de la contradicción que podría significar que una persona habituada al silencio y a la demora que requiere la literatura haga periodismo, se trataba de un “deber ético con las sociedades”. “Ante determinados acontecimientos, todo intelectual auténtico debe postergar su obra personal en favor de la obra común... para construir una nueva fe, una débil, pero genuina esperanza”, añadió el escritor argentino. ¿Y Raúl? Por más que lo intento no recuerdo cuándo ni en qué lucha lo conocí. Y es que Raúl Leis siempre estuvo allí, en la construcción de una sociedad más justa y democrática. Se trata, sin duda, de la figura más importante de esa sociedad civil tan vapuleada por quienes llegaron al poder prometiendo un cambio, pero que se han dedicado sin pausa a atropellar, destruir, despreciar. ¡Nunca serán ejemplos!

Celia Moreno, activista, parte de la Alianza Ciudadana

Me ha dolido tan profundamente despedirme de este gran amigo, Raúl, porque compartíamos tantas cosas: su amor por la naturaleza, por las artes, sus luchas incansables por los que menos tienen, por los más vulnerables, su visión de un mejor mañana y un Panamá democrático, equitativo y justo.  Admiraba su prodigiosa pluma, esa facilidad que tenía en convertir su pensamiento en palabras, cuentos, novelas o teatro.  Aunque lo conocí ya hace más de 30 años, nuestros intercambios intelectuales y académicos, se volvieron en estos últimos años tertulias y remembranzas de nuestras experiencias pasadas. El último compartir en pareja fue este último febrero, en Carnavales, cuando los cuatro, Mariela, Serge, Raúl y yo, viajamos a Bocas, para participar en el Congreso Tradicional Ngäbe, y nos compartió tantas anécdotas de su querido y apreciado Colón y de sus inicios como sociólogo. No he parado de llorar, sin querer las lágrimas corren sobre mis mejillas, sin que yo las pueda detener.  Tomará un tiempo el evocarlo sin sentir este hueco que tengo en el pecho y este nudo que tengo en la garganta. Hoy te digo adiós compañero, pero siempre estarás conmigo, en mi pensamiento, seguirás vivo en nuestras luchas y ¡en cada una de nuestras conquistas! porque hiciste y haces partes de nuestras vidas.

Abner Benaim (Cineasta)

Conocí muy poco a Raúl. Pero me bastó para saber que era alguien que creía en lo que hacía y sabía lo que hacía. Me impresionó con su inteligencia, con su conciencia y con su personalidad de buena gente. Era eso. Un buena gente, en todo sentido... Suena fácil ser buena gente y me imagino que para Raúl era fácil, porque simplemente era así. Yo me quedé con las ganas de conocerlo más a fondo. Lo tenía en mi lista de cosas por hacer: "Sentarme a hablar un rato con Raúl Leis". Quería quizás aprender un poco de él o simplemente compartir un rato ameno, a ver si se me pegaba algo bueno. Me quede con las ganas de ser su amigo.

Nelva Reyes (Espacio Encuentro de Mujeres)

Gracias Raúl: Por permitirnos estar entre la gran cantidad de panameñas y panameños que de una manera u otra te conocimos, compartimos experiencias, aprendizajes, valores, amistad que ha perdurado, pero, sobre todo, ese don de gente que decía mi papá tú tenías. Pareciese que fue ayer, cuando te conocimos allá por 1969, en La Tiza en Las Tablas, en la búsqueda de contactar a Herasto   para  llevar adelante  con un grupo de jóvenes que de manera independiente organizarían el Servicio Nacional de Voluntarios. Gracias por promover e impulsar COSTEPO, el Centro de Comunicación Popular, y llevar a las  diferentes huelgas de trabajadores, en las comunidades y barrios  de una manera sencilla  el mensaje, crítico y análitico,  la alegría, la reflexión  a través de la radio popular llamada Radio Ecuménica. Raúl, Gracias, por todo el aporte literario (cuentos, poesías, teatro) que nos legaste. Gracias por los aportes  en los análisis del quehacer nacional compartimos. Gracias por los años dados a la revista Diálogo Social, que tanto contribuyó en la difusión de diversidad de temas que por más de dos décadas de manera mensual nos mantenía informados y en la espera del que traerá. Gracias Raúl por la solidaridad, la humanidad, por la defensa humana de de indígenas, de campesinos, de  trabajadores y trabajadoras, por la defensa de las mujeres. Gracias por haber tenido un compromiso con este país que hoy tanto requiere de  personas que como tú han dejado bien arraigado como en un roble la necesidad de ser más humano, más justo, más solidario, donde la riqueza no esté en manos tan reducidas sino que sea distribuida de manera equitativa y justa. Hoy nuestro compromiso tiene que ser por Este país que tú soñabas  y tantos otros queremos. Se que dónde estés encontrarás a Herasto y Pilar, y cantarán nuevamente: Caminante No Hay Camino, Se Hace Camino al Andar. Gracias Raúl.

Magaly Castillo, Alianza Ciudadana por Justicia

Estuvimos presentes en la Catedral Metropolitana: familiares, amigos, activistas del movimiento social, la sociedad civil organizada, la Asamblea Ciudadana y  Alianza Ciudadana pro Justicia, organizaciones en las que Raúl Leis creyó y apoyó en estos últimos meses de su vida. Igualmente estuvieron presentes su amigos de luchas sueños e ideales de toda la vida. Raúl se nos ha ido en momentos muy difíciles para la sociedad civil y la democracia panameña. Diríamos que en el momento que más lo necesitábamos.  Precisamente en este momento de la historia de  nuestro país,  fuimos a la catedral a  manifestarle,  de diversas maneras, que  seguiremos en la tarea de  promover  la paz, los derechos humanos, la democracia y seguiremos fortaleciendo a la sociedad civil como él lo  hizo toda su vida. Gracias damos a Dios por haberle conocido y por todo lo que aprendimos de ti. Has dejado una huella imborrable no solo en la historia del las letras panameñas, la educación, los derechos humanos, sino en el corazón de cada uno de nosotros. Hasta luego amigo. Que Dios te reciba con los brazos abiertos.

James E. Bernard V. (Abogado)

 (...) A Raúl Leis, lo conocí hace ya 25 años, para ese entonces él ya era uno de los intelectuales del país, vinculado a los movimientos sociales, campesinos, obreros, indígenas, comunidades de base, mujeres y estudiantes, de más prestigio e influencia, no sólo por su trabajo teórico, sino por la praxis, que trascendía nuestra tierra y al igual que en las montañas de Coclé y Costa Abajo de Colón, construía puentes de solidaridad en toda nuestra América, siempre incondicional, de lado de los más pobres, incluso allí en donde las balas intentaban matar las ideas. Para muchos de nosotros, ha significado esa categoría de hombres que la sociología política de Gramsci llamaba intelectuales orgánicos. En las graves encrucijadas que compartimos en los finales de los 80 y ante la cruenta invasión de diciembre de 1989, luego en el camino de retorno a la democracia, era uno de los ejemplos que determinan nuestra forma de pensar y actuar, como diría Él de manera coherente. Raúl echó su suerte con los pobres de esta tierra. Nunca comprometió su pluma de poeta o dramaturgo, tantas veces laureada, cortante ante la injusticia, afilada contra la ignorancia que encarcela y empobrece. Su lucha lo llevó a los terrenos en que la educación universitaria o de adultos en América Latina, es un escenario en el que entendía había que gastar todos los esfuerzos posibles y más, hasta vencer. Una vez escribió, siendo colonense, que "por Colón no se podía pasar impune", yo siempre lo recordaré, porque su calidad humana, de amigo, maestro y compañero, no permitiría que pasáramos impunes, sin ser marcados por su amor a la justicia social, a su gente y a su tierra, que no conoció fronteras. Nunca claudicó como defensor y promotor de los derechos humanos, tolerante hasta con los más enconados adversarios ante sus principios, con la sencillez y el respeto que invitan al dialogo y a la discusión, enseñó sobre los sueños posibles de igualdad y dignidad.  Hombres como él, en días de locura como hoy, son indispensables.

Mariela Sagel, ex ministra

Trato de rebuscar en mis recuerdos y estimo que nos conocimos a inicios de los años '70, cuando yo salía del colegio secundario e iniciaba la Universidad y me hice novia de quien fue posteriormente mi marido, Nat Méndez.  Colaboramos, Nat y yo, con la revista Diáologo Social que dirigió Raúl hasta fines de los años noventa.  Recuerdo en una ocasión que Nat publicó un artículo y yo hice las ilustraciones. Nuestras vidas e ideales volvieron a coincidir cuando en 1992 Raúl se inventó en su pequeña cabeza todo el planteamiento político y plan de gobierno del Movimiento Papa Egoró, que liderizaba Rubén Blades.  En la sede de ese partido, en La Cresta, muchas veces nos reunimos.  Siempre lamenté que Raúl no ganara en las elecciones en las que corrió para legislador, estoy segura que le hubiera dado a la figura del legislador un tono totalmente diferente al que conocemos comúnmente y que nuestro común amigo Miguel Antonio Bernal denominó "legisladrones". (...) Entrando el siglo XXI, nos volvimos a encontrar felizmente en la isla de Taboga, donde Raúl y Mariela, su fiel compañera, también decidieron que sería su destino de descanso, como lo fue el mío por algunos años.  Su vecino y amigo común, el editor alemán Hans Roeder, ayudó a cimentar más la amistad y el respeto que nos profesábamos.  Se sumó a los esfuerzos de la Asociación Cívica de Taboga y a las luchas que tuvimos que emprender allá. Más recientemente, cada vez que nos veíamos en eventos literarios o culturales, intercambiábamos figuritas, por ejemplo le dí unas ideas de un muerto cuyas cenizas no aparecían, las que dijo las iba a tomar para hacer una obra de teatro.  En todas las vigilias y protestas en las que este año he participado, allí estaba Raúl, siempre solidario.  La última vez que lo vi fue en la presentación del libro de Andrés Oppenheimer, el 12 de abril pasado. La noche que murió me enteré enseguida.  Me dolió mucho que se fuera tan de prisa, tan pronto.  Nos toca seguir su ejemplo, su postura inclaudicable y hacer honor a sus ideales y sus visiones.  No nos queda de otra, y recordarlo siempre con esa permanente sonrisa y cordialidad que era contagiosa. Hasta pronto Raúl, no te olvidaremos y guardaremos tu memoria.

Kafda Vergara (lingüista y activista cultural)

“¿Ustedes van para la misa de Bin Laden?”. No sabía ni qué contestarle al taxista. Preferí que se concentrara en la forma de llegar a la iglesia Catedral antes de que cayera la lluvia y la Avenida A se encontraba completamente bloqueada esa tarde del 4 de mayo. Sólo me di cuenta de la realidad cuando dobló de la Plaza Herrera a La Lotería por sugerencia de mamá: era bajarnos allí donde antes se encontraba el Bazar Latino o llegar más que tarde a la despedida de un gran hombre. La misa de Bin Laden… Pensé que era broma pero no. El rostro del taxista sí expresaba una interrogante sobre el personaje que debía estar protagonizando la misa a la que no podíamos llegar sobre ruedas. No sé cómo pasó pero lo que pensé me iba a provocar un gran disgusto de pronto se volvió risas en mi cabeza. Fue la lluvia, sí, seguramente fue ella cuando corría por un par de cuadras hacia la iglesia la que tiró una carcajada y me susurró al oído: “Qué le hubiera dicho Raúl Leis a este ‘man’”. Maestra vida camará… Ahora que lo pienso, habría creado una historia delirante de taxis marcianos y de lluvias arcoiris, de esas que no se creen pero que pasan, y pasan porque hay seres humanos que logran ver a esos taxistas y a esas gotas de lluvia mágicas. Y Raúl era una de ellas. No había que realizar grandes esfuerzos para reconocer eso especial que encerraba su presencia donde quiera que Leis estuviera. Seguramente la lluvia del cuatro de mayo venía de la universidad al igual que Raúl, porque me empapó de recuerdos que chorrearon mi cuerpo de buenos cafés en el Copy’s, de incontables tertulias en la mesa de Alexander y del poeta Jiménez, de los muchos encuentros y debates abiertos sobre los problemas nacionales, de los homenajes a héroes pasados, de los panfletos a repartir contra el CMA, el TLC o el FMI, de la inolvidable muestra de Caminos del Maíz, de los homenajes a las etnias en el INAC y tantas otras bellezas en las que Leis siempre estaba presente. Era alguien que siempre se sabía que andaba “por allí” y creo que es por eso que me cuesta asumir que se ha ido.  Ya en la iglesia la tristeza se tornó de un color distinto. Los matices del dolor se fueron diversificando a medida que me topaba con amigos y acompañantes de toda mi vida, todas y todos juntos allí, en torno al cuerpo ya sin vida de Leis. No hay otra explicación: es el amor, como lo enfatizó su viuda, lo que alejó a este sepelio de un cuadro de lamentos. Despedimos a un defensor de los derechos humanos justamente cuando había que salir directamente hacia la defensa frontal de causas urgentes. En mi caso y en el de los compañeros de El Colectivo, nos esperaba llevar a cabo una conferencia contra la construcción de una abominable torre de Babel construida con plata del pueblo. Y así como nosotros otros amigos salían a preparar sus talleres artísticos, a redactar comunicados contra la minería, a retomar sus trabajos comunales en comarcas y áreas campesinas y si sigo la lista este texto se hace interminable.  Despedir a Raúl Leis no fue a asistir a un sepelio más. Fue la concretización de un sentido de unidad que muchas veces no alimentamos y que es tan necesario para seguir adelante. Si el hombre es lo que ama, como canta Cabral, yo diría que Leis se fue para hacerse un Todo con lo más amado por él: la gente, aunque algunos de ellos lo confundan con Bin Laden..

 Mauro Zúñiga, activista y miembro de la Alianza Ciudadana

Hay gente que viene al mundo a cubrirse con el silencio, otros vienen a luchar. Hay unos que piensan y viven para su interioridad, otro viven para los demás. Hay gente que da lo que le sobra, otros comparten lo que les falta. El licenciado Raúl Leis fue uno de esos que vino a luchar por los demás y a compartir. Actividades muy extrañas en este mundo de competitividad por los estatus materiales, en donde la consiga no escrita es valorar a la gente por lo que tiene y no por lo que es. Conocí a Raúl por sus escritos en la revista Diálogo Social y desde entonces me identifiqué con su pensamiento. Posteriormente, lo conocí a través de su esposa y compañera, Mariela, hija de un paciente mío. El término ‘compañera’ puede sonar mal ante oídos susceptibles, pero no encuentro mejor vocablo para describirlo: fueron compañeros dentro y fuera del hogar. Adentro con sus hijos, afuera con los hijos de todos, porque la meta de ambos es vivir en un mundo mejor. Raúl se entregó por entero a esa meta. Nuestros hijos menores compartieron las aulas de la escuela Montessori, y Mariela me decía que, junto a otros tres, formaban una cofradía. Por esa cofradía me enteré en Colón de la muerte de Raúl a los 10 minutos de su anuncio. Los dos matrimonios íbamos a pasar carnavales juntos en su casa de Taboga, pero los Leis prefirieron compartir el congreso de los Ngäbe Buglé. Así era esa pareja.

José Antonio McGregor (México)

Me ha consternado inmensamente la noticia del fallecimiento de Raúl Leis, extraordinario intelectual, educador, pensador, militante comprometido con las mejores causas no sólo de Panamá sino de toda nuestra América Latina. Hombre grande, lleno de calidez y entusiasmo por la vida y la Amistad con mayúscula. Freiriano por excelencia, escritor de ideas y constructor de una praxis permanente: reflexionar y actuar para transformar y elevar el nivel de humanidad entre los más pobres. Su legado queda en sus escritos, en la memoria de los pueblos con los que trabajó y en el corazón de los amigos que sabremos reconocer que Leis logró lo que muchos humanos quisiéramos lograr en esta vida: dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos. Gracias Raúl... tu luz nos ilumina e inspira para continuar

Joao Quiroz Govea (estudiante y activista de Derechos Humanos)

Al Profe siempre lo vi en las manifestaciones, en los artículos del Panamá América, en eventos culturales pero no fue hasta el año pasado que pude hablar con él en un taller sobre Análisis de Coyuntura que organizó Manos & Cerebros. Conciso y preciso, el Profesor Leis nos dijo que la clave del análisis de coyuntura era buscar las contradicciones que existen entre actores dentro de la estructura social-cultural, política y económica, y que ningún análisis podía hacerse olvidando la historia de esa estructura, teniendo en cuenta los objetivos (plan de país) de cada uno de los actores. Suena un poco complicado ahora que lo digo yo, pero el Profe nos ponía ejemplos altamente concretos y sobre todo jocosos que hicieron que el tema fuera tan sencillo como 2 y 2 son 4. En aquel tiempo Bosco salía más por la televisión lo que dio pie a reírnos mucho del tenebroso alcalde para entender lo que es el análisis de coyuntura, luego se nos regó el café dejando en el aula Paulo Freire de las oficinas de CEASPA un fuerte olor a grano molido que hizo más interesante la tertulia. No recuerdo en qué momento del taller el Profe dio un consejo que me he tomado muy en serio desde entonces: “Hay que dedicar tiempo a la familia y a la recreación. Muchos compañeros (as)  han perdido la cordura y la salud emocional por dejar eso en segundo plano”. 

Yadira Rocha Gutierrez - Personal o Institución que representaamiga y pupila nicaraguense de Raul

Deje su mensajeEl distintivo mas intangible que identifica a un educador popular es su COHERENCIA entre el pensamiento y la práctica en su actuar unido al sentimiento por la justicia y la ética y ese era indiscutiblemente el distintivo que hacia de Raul Leis un autentico educador popular. Mi respeto y admiración por siempre a mi querido maestro

 Xavier Ruiz Ribes - Fons Català de Cooperació al Desenvolupament

Le quiero transmitir en primer lugar mi pesar y solidaridad por la muerte de Raul Leis. Tuve la gran fortuna de compartir con él 3 días intensos en San José de Costa Rica en 2007, junto a nuestro amigo común Óscar Jara. Siempre tuve la esperanza de volvernos a ver y compartir más cosas con un hombre torrencial, de espíritu inmenso y con el que aprendí varias cosas, aunque fuera por un período tan corto.

GISELA LEIS DE IBARRA - SOBRINA HIJA DE SU HERMANO MAYOR PALMIRA LEISMI TIO RAUL FUE UN EJEMPLO DE LUZ ALEGRIA Y SABIDURIA Y MUCHO ORGULLO PARA TODO LA FAMILIA . LOS LINDO DE TODO ES QUE DEJASTES MUCHAS HERMOSAS HUELLAS DE SABIDURIA Y DE AMOR ENTRE TODO LOS QUE TE QUERIAMOS . SIEMPRE VIVIRAS EN NUESTRO CORAZONES Y LO MEJOR DE TODO CADA OBRA , CADA LIBRO ,CADA POEMA SERA UNA ENSEÑANZA PARA DELEITARNOS CON TODA TU SABIDURIA Y AMOR . TE QUEREMOS TU SOBRINOS Y SOBRINOS NIETOS DESDE COLON TU TIERRA .DONDE ORGULLOSAMENT TUS AMIGOS POETAS TE RINDIERON TRIBUTO HOY Y PUDE ESTAR PARA VER CUANTO TE QUERIAN Y TE EXTRAÑARAN , FUISTES HUMILDE Y SENCILLAMENTE EXTRAORDINARIO . 

Gilma Camargo –Sociólogo Raúl Leis: generoso y solidario en la vida y en la muerte”

El sociólogo panameño Raúl Leis Romero falleció en la ciudad de Panamá el pasado 30 de abril a los 63 años de edad. Su muerte causó conmoción en todo el país y a nivel internacional donde era conocido por su activismo en los derechos humanos, la promoción de la educación popular al igual que como escritor, periodista, fotógrafo y fundador del partido Papa Egoró (madre tierra) el cual postuló al cantante Rubén Blades a la presidencia de Panamá. El cantante envió sus condolencias. Raúl Leis era sobre todo un buen ser humano. Un hombre generoso y bueno que amó a su país y se dedicó a educar para crear un mundo mejor. Junto a su esposa Mariela Arce, quien también es activista de derechos humanos, formó una hermosa familia igualmente comprometida a la justicia social. Su compromiso con la sociedad panameña y mundial lo llevó a adentrarse en la campiñas panameñas, a trabajar con los pobres en muchos países. Documentó por medio de ensayos, cuentos y reportes periodísticos la realidad de la sociedad, sugiriendo soluciones justas, democráticas y participativas. Debido a esto, los indígenas Kuna Yala lo llamaron "Lotilakiler" (el señor de las avispas) porque le dijeron que "sus palabras hacen despertar cual picadura de insectos." Como miembro de la sociedad civil organizada era respetado por todos los grupos étnicos y personas de toda clases sociales. Fue ganador de premios nacionales e internacionales en prensa, literatura y ensayo por sus libros y cuentos entre ellos "Remedios para la Congoja", "El niño y la bomba". "Viaje alrededor del patio" y "viaje a la salvación". Raúl presidía la Junta Directiva del Centro de Estudios y Acción Social Panameña (CEASPA) y era secretario general del Consejo de Educación de Adultos en América Latina. Pero sus obras, sus artísticas fotografías fueron saboreadas por la sociedad panameña. Como regalo de vida a un mundo obstinado con la violencia y la guerra, poco antes de morir, Raúl Leis le dijo a su hija María del Pilar Leis que deseaba que sus obras fuesen puestas en la web para ser distribuidas gratuitamente. La vida y obras de Raúl Leis están en la página de web titulada Vida y Obra de Raúl Leis Romero en donde usted puede obtener sus obras y ver vídeos con sus fotografías de la isla Taboga en Panamá. El cuento del niño y la bomba fue escrito para sus hijos y todos los niños del mundo. Este relata como un niño encuentra una bomba que cayó a la tierra sin explotar y le pide al niño que la ayude a llegar a la guerra para destruir. El niño en desacuerdo con la función de la bomba la ayuda a encontrar un fin útil. Raúl Leis Romero, un hombre bueno, encontró la manera de ser generoso y solidario durante toda su vida. Ahora, después de muerte, en solidaridad y como educador, generosamente regala al mundo sus obras.

 

César R. Mejía

Querida familia Leiss Arce: Esta noticia es un fuerte golpe a nuestros pueblos en America. Hace años, siendo miembro de la Red ALFORJA tuve el privilegio de trabajar con Raul y palpar su grandeza. Mariela, reencontrarte en Ecuador sobre el tema de incidencia política fue algo muy lindo y muy grande. La desaparición física de Raul nos empuja con fuerza a continuar nuestro compromiso con la organización, con la lucha cotidiana y universal por lograr una sociedad más digna de ser llamada sociedad humana, Gracias Raul por tu legado, te queremos y seguiremos trabajando fuerte. Un solidario abrazo desde El Salvador! Hasta siempre Raul!

Dr. Luis Wong Vega

MensajeHomenaje en Colón a la memoria de Raúl Leis El pasado miércoles 11 de mayo, como una actividad coauspiciada entre el Centro Regional de la Universidad de Panamá en Colón (CRUC), el grupo Poesía Colonense Contemporánea (PCC) y el Instituto Nacional de Cultura (INAC), se llevó a cabo un “Responso literario en honor a Raúl Leis” (ver link de fotos al final de esta nota). La actividad dio inicio a la hora programada (7:00 PM) en la Biblioteca del Centro Regional Universitario de Colón “Víctor Pérez”. El Lic. Winston Churchill James (PCC) fungió de maestro de ceremonias. El programa cubierto incluyó lo siguente: - Presentación del acto por el Prof. Ubaldo Del Cid (CRUC). - Lectura de biografía de Raúl Leis, por el Prof. Imbert Vega (PCC) - Lectura del poema de Leis “Canto de Amor al Hombre Nuevo”, por el Prof. Imbert Vega (PCC). - Lectura del último artículo de prensa de Raúl Leis, por el Dr. Luis Wong (PCC) - Lectura de Minicuentos de Raúl Leis, por Dagoberto Chung (INAC). - Vivencias de Raúl Leis, por su excompañero de estudios y de afanes literarios, el Ing. Guillermo Delgado (PCC). - Resumen del Acto por el Prof. Segura (Departamento de Español del CRUC). - Palabras de la Sra. Gisela Leis, como representante de la familia Leis. - Despedida del acto, por el Prof. Forthe, Secretario Administrativo del CRUC La concurrencia fue grande y representativa. La actividad se desarrolló bajo una atmósfera de sincero respeto, admiración y grata recordación, como una celebración colectiva de Colón a la fructífera vida de este gran colonense, gran escritor e intelectual panameño y gran amigo de todos, que en vida siempre fue Raúl Alberto Leis Romero.  

 

Edison Valverde Araya - Escuela Popular Pabru Presberi – Costarrica.

Deje su mensajeLa luz busca la luz, el final busca el principio, todo es certeza todo es agua y verde y luz en el bosque, el hombre-vida Raul se acerca, alivia nuestro andar cuenta un cuento, hace un verso y esparce luces en el campo y la ciudad.

Adelita Coriat - PERIODICO PANAMA AMRERICA DIGITAL - Periodista.

Colonense de nacimiento, Raúl optó por una carrera que lo identificaba plenamente, sociólogo graduado de la USMA. Un hombre preparado en la Haya, Holanda, presidente del Centro de asistencia social panameño CEASPA hasta el año 1993. Leis era docente de la Universidad de Panamá, miembro del consejo asesor del programa de Derecho Humanos de la embajada Real de Dinamarca en América Central. Raúl fue miembro del comité asesor de Transparencia Internacional, del comité directivo Pro Biblioteca Nacional, fue miembro fundador del colegio de sociólogos. Fue poeta de luces y sombras, hizo cantos de amor al hombre, habló de los tiempos de las cosas nuestras. Se pueden llenar más de diez páginas con títulos y honores de Raúl Leis, sin embargo me gustaría resaltar la parte humana de este hombre.  Siempre dispuesto a colaborar, a ilustrar, tenía perspectivas de los problemas sociales del país que pocos tomaban en cuenta. Era capaz de ver y analizar hasta el más mínimo de los detalles que a la vista de muchos podían pasar inadvertidos, pero Raúl era capaz de dimensionarlos en su justa perspectiva.  Hablaba de educación como uno de nuestros pilares de desarrollo, sabía y transmitía que si no avanzábamos en esta materia se nos haría mas difícil ingresar a las grandes ligas del desarrollo. En derechos humanos fue una fuente exquisita. Contextualizaba lo que a cada quien le corresponde, conocía el marco jurídico, las posibilidades a agotar en este aspecto, pero lo más importante, era un hombre tan humano que no le costaba trabajo entender las necesidades del otro, las comprendía por ósmosis, conocía sus realidades y consecuencias. Raúl era un excelente hombre, una persona a la que nunca se agotaban las consultas, las docencias, las entrevistas, y las sonrisas, la buena disposición, de él siempre aprendí. Su muerte me recuerda una vez más que venimos con una misión, y aunque pensemos que aún hay mucho por hacer Dios decide cuando ésta termina sin importar los planes individuales que tengamos en la agenda.  La vida se detiene y con ella las citas, los viajes, las reuniones, las charlas, todo. Sin duda Raúl aprovechó muy bien aquel aspecto docente, a todos nos iluminaba cuando nos hablaba. Gracias Raúl, por mostrarme cómo se es mejor ser humano, por darnos un poquito de tu enseñanza y por ser un panameño con visión de patria e institucionalidad.

Justo Arroyo – “RAÚL”.

Si lo primero que impresionaba en Raúl era su tamaño, que traía a la mente imágenes de Cortázar, con esa capacidad de supervisarlo todo desde su gran altura, lo que persistía al conocerlo era un insondable que buscaba en todo momento la ponderación, la ecuanimidad como guía de convivencia humana. Raúl sentía una casi obsesión por la mesura, la probidad. En consecuencia, compartía, practicaba y predicaba la llamada Regla de Oro, presente en todas las culturas y religiones y epítome de los Derechos Humanos: “haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti”. Allí residió el atractivo universal de este escritor y sociólogo. De allí su aceptación en las más disímiles congregaciones: la certeza que de Raúl sólo podía provenir la palabra incorruptible, la búsqueda de la verdad y que esa verdad resultaría al final amable incluso para los que no habrían querido escucharla. En ese sentido, quedaba siempre después de una exposición de Raúl la convicción de que había tenido tus mejores intereses en mente, y que, aunque su conclusión no te hubiera favorecido, constituía una forma de hacerte un bien, de contribuir a tu evolución en la seguridad de que la próxima vez lo harías mejor. Individuo excepcional, su muerte deja un vacío imposible de llenar. Hoy somos todos mucho más ricos por haberlo conocido y el país mucho más pobre por haberlo perdido. Y aunque nos deja sus polifacéticos libros, nada podrá transcribir la sensación de buenaventura, de integridad que irradiaba su sola presencia.

 

raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo raul leis sociologo